Destacado inicialmente por la ropa de hombre y considerado por la revista “Forbes” como el diseñador italiano con mas éxito en el mundo, Giorgio Armani, es un ejemplo del hombre del siglo XXI, el cual lucha por sus ideales sin alterar sus principios y en donde vivir una vida plena y sencilla es una excusa para justificarse a si mismo.
Nacido el 11 de julio de 1934 en Piacenza-Italia, a Giorgio Armani su madre lo inspiró desde el punto de vista moral y profesional desde muy chico, a pesar de que lucharon duramente para reconstruir sus vidas después de la guerra, ésta elaboraba ropa que a pesar de estar realizada con tela de paracaídas y restos de uniformes militares no desentonaba en lo absoluto con la bella ropa usada por los hijos de las familias ricas de la época.
Su primera afición fue por la fotografía y es en el año 1957 cuando se le presenta la oportunidad de trabajar como asistente de fotógrafo en unos grandes almacenes milaneses llamados Rinassente, en donde para todos era un empleado más. Luego de su buen desempeño fue ascendiendo y es encargado de realizar las combinaciones de las vitrinas de las tiendas, tiempo más tarde es nombrado supervisor de los vitrinistas y finalmente encargado de compras del departamento masculino.
Corría el año 1963 cuando le presentan al diseñador Nino Cerruti, quien casualmente para ese entonces se encontraba en la búsqueda de un asistente, el ya famoso creador lo entrevista y lo coloca delante de muchas telas de cortes diferentes y le dice que escogiera la que mas le gustase, su desición afortunadamente fue la misma tela que a Cerruti le gustaba.
Durante siete años trabajó para Nino Cerruti, pero luego de su experiencia como asistente, Armani, se sentía psicológicamente preparado y listo para un cambio donde pudiera desarrollar su creatividad al máximo, en ese mismo tiempo conoce a Sergio Galeotti, quien fuese su compañero y otro fuerte motor para pensar en el cambio.
Después de un tiempo corrían los años 70 y ya Armani vivía con Galeotti, quien nunca le dejó de recordar lo que tenía para dar y lo mucho que debía decirle al mundo de la moda. Es en ese momento, cuando Armani toma la gran desición y comienza su gran sueño como creador. Sueño que al principio le costó mucho, pues tuvo que deshacerse de muchas cosas incluyendo su carro, con el objeto de comprar una mesa, una lámpara y un par de cosas más para decorar la pequeña oficina que habían rentado en el número 37 del corso de Venecia.
Una vez allí en la pequeña oficina que sólo poseía dos cuartos, uno para que Galeotti se encargará de la parte comercial y otro para que él trabajará en sus diseños, fundan la sociedad Armani en el año 1974 dedicada a la ropa masculina, pero que luego de un año mas tarde introducían también la línea femenina.
En 1985 sufre la pérdida de su gran amigo y socio Sergio Galeotti, quien muere de sida a sus 40 años. Desde ese entonces Armani empieza a desarrollarse tanto de empresario como de diseñador, cosa que le ha creado contradicciones, pues aquello que llegó a amar hasta ayer, hoy debe venderlo y ya no le pertenece.
Hoy el diseñador italiano más conocido en el mundo de la moda. Giorgio Armani habita en una casa vía Borgonuovo en Milán, en un espacio de austeridad impecable, una especie de lujo poco evidente que se hace sentir en cada objeto y en cada una de las orquídeas esparcidas por todos lo rincones. A sus impecables 76 años permanece eternamente bronceado y en perfecta forma con su mirada azul profundo y cabello plateado, no fuma, bebe muy poco y come prudentemente, aunque asegura no resistirse ante un buen plato de charcutería
En su clóset albergan sólo algunos pantalones azules y sus típicas franelas blancas y azules de manga corta y larga, una especie de uniforme “armaniano” que lleva siempre consigo. Su rutina diaria implica levantarse a las siete de la mañana hacer una hora de ejercicio combinando la gimnasia con el trote y la natación. Como no le gusta perder tiempo en su propia casa se encuentran las oficinas y trabaja de nueve de la mañana a nueve de la noche, haciendo sólo un intermedio de una hora para almorzar y hacer una siesta de quince minutos.
Su mayor satisfacción es que el mensaje que quiere dar a través de sus diseños sea entendido por miles de personas, pero a la vez confiesa que su mayor temor es perder a la gente que quiere. A la hora de enumerar las claves de su éxito no duda en decir que siempre ha sido fiel a su filosofía que dice que la moda es evolución y no revolución.
En el futuro espera ser reconocido como alguien que ha sido fiel a sus principios y que nunca se dejó persuadir para hacer algo en lo cual no creía.
“Tengo 76 años y estoy consciente de que está llegando el momento en que me sentiré ridículo subiéndome a una pasarela a recoger los aplausos después de un desfile con las manos alzadas y la misma camisa azul. Tengo un gran sentido de la autocrítica, por lo cual me estoy preparando para ese momento”
Giorgio Armani














